parque de las aguas

 

Lima tiene un montón de lugares turísticos. Es una ciudad muy grande y hay diversos lugares que originados en distintas épocas para conocer. Uno de los que está de moda y se han puesto en el top de lugares para ver si vienes a Lima es el Parque de las Aguas.  Se inauguró en el año 2007, pero yo nunca lo había visitado. Cada vez que decía que no había ido no me creían o se burlaban de mí. Una vez escuché que el ciudadano es el peor guía de su propia ciudad porque no es consciente de los lugares turísticos ya que esta acostumbrado a verlos todos los días o no se da el tiempo para visitar museos o lugares culturales. Por ejemplo, el Centro de Lima es lugar de trabajo para muchos, pero también es un lugar histórico importantísimo.

En el caso del Parque de las Aguas, mientras que Berosca podía llegar caminando, yo nunca había ido. Así que, por fin, decidimos tomarnos un día para visitarla e ir con ella al Parque. Como Adrián ya está grande y se lleva bien con mis amigas lo sumamos al paseo. Ese día pedimos un taxi hasta la casa de Bero. No voy a mentir. La zona es un poco peligrosa y el taxista a veces puede cambiar la ruta del WAZE para llegar más rápido. Como no sabíamos ni donde estábamos y Adrián todavía no parece todavía un hombresote, me empecé a asustar, no sabría que había hecho si hubiese pasado algo.

Antes de llegas a su casa, Majo y yo nos encontramos en un centro de la Obra que se llama Alcabor que queda muy cerca porque teníamos que conversar con una numeraria. Nos habíamos planteado ayudar en la Administración algunos días de diciembre así que fuimos a buscar a la encargada de la casa en la que íbamos a ayudar para que nos de algunas indicaciones importantes.

Después llegamos a la casa de Bero. Teníamos que hacer tiempo viendo una película esperando a que se haga de noche porque es entonces cuando las luces se ven mejor. Existen distintos horarios para un show que se hace en el centro del Parque y nos organizamos a uno que no comenzara tan tarde. Teníamos miedo de ir caminando y no queríamos pagar la cochera si íbamos en el carro de Bero así que decidimos pedir un taxi. Vale decir que más nos demoramos en pedirlo que en llegar al Parque que estaba a pocas cuadras.

Había bastantes personas en las calles que vendían juegos de luces para niños y comida. Después de pagar la entrada fuimos corriendo al centro porque el show que queríamos ver estaba a punto de comenzar. Sin embargo, cuando llegamos ya estaba terminando así que decidimos ir viendo el Parque hasta que comenzara la siguiente función. El Parque es inmenso, había un monto de piletas y monumentos en todas partes.

En la parte central estaban las piletas para el show y al lado había una gigante donde la gente se tomaba fotos de bodas y de quinceañeras. Alrededor había una Logia italiana rodeada de flores.  Seguimos caminando y nos encontramos con la Casa Sabogal que, aunque estaba rodeada de agua, se podía visitar por dentro.  Muy cerca había unas piletas medianas que tenían colores especiales.

En un punto del paseo llegamos a una cuyos chorros de agua salían del piso cada cierto tiempo por lo que podías entrar mientras se apagaban y cuando se volvían a encender tenías que quedarte quieto para no mojarte. Aunque al principio teníamos miedo, decidimos entrar en parejas. Los que se quedaban afueran grababan y guardaban las cosas. Fue muy divertido y no terminamos tan mojados como pensábamos, aunque yo me mojé la pierna por un chorro de agua que me atacó de la nada.

Luego, pasamos de bajo de unos arcos de agua. Según Majo, si tocabas uno este caía encima de tuyo, pero comprobamos que no cuando un niño que iba detrás de nosotros metió su mano, pero solo nos mojó un poco a todos. Fue súper divertido porque el agua era de colores y te hacía sentir nervioso hasta terminar de salir del tubo así que aprovechamos para grabar videos muy graciosos.

Como era diciembre, el Parque estaba decorado con algunas cosas navideñas. Por ejemplo, habían puesto un árbol de Navidad gigante y había una empresa de productos eléctricos que aprovecho en ponerle luces así que se veía muy bonito. Habían puesto, además, un Papa Noel para tomarse fotos y regalaban globos y bolsas con la marca. Como a adrián y a mí nos encantan las cosas gratis nos fuimos a tomar la foto para que nos den las bolsas.

Todavía faltaba algunos minutos para el siguiente show y nos dimos cuenta que había un camino subterráneo que cruzaba la calle por abajo y nos botaba en otro mini parque. Ahí había una casa de Navidad llena de luces de la misma empresa, pero no regalaban nada así que seguimos de largo. En ese mini parque había una pileta súper grande que tenía luces de todos los colores. Queríamos tomarnos una foto, pero era muy difícil porque teníamos muchas cosas encima y no había gente que pasara por ahí así que tratamos de poner temer y acomodamos el celular para salir todos en la foto.

Regresamos y nos cruzamos con un grupo de chicos que parecía haber salido de su fiesta de promoción mientras nos dirigíamos al centro porque ya iba a empezar el show. Durante todo el paseo solo me preocupaba de tener bien chequeadas nuestras cosas para que no nos roben, pero cuando empezó el show la gente se empezó a pegar para ver mejor así que tuve que estar atenta en las dos cosas.

El show fue muy bonito, proyectaron imágenes de la cultura peruana de cada región sobre las columnas de agua de colores las cuales estaban acompañadas de música por lo que parecía que aguas bailaban con las luces y sonidos. Duró como 20 minutos y toda la gente aplaudió al final. Antes de irnos, nos tomamos unas fotos con el fondo de la pileta más grande. Nuevamente tuvimos complicaciones porque era muy difícil salir bien por el contraste con luces además que no conseguíamos a nadie que nos tomara la foto para salir los 4 hasta que por suerte encontramos a un chico que debió haber tenido habilidades de fotógrafo porque el resultado fue muy bueno.

 

Finalmente, después de un largo día, regresamos a la casa de Bero y pedimos un taxi a la casa. Fue una experiencia muy bonita porque, en general, no estoy acostumbrada a ver a Lima como una ciudad en la que pueda salir a la calle solamente a pasear o dedicar un día para estar en un parque en familia o con amigos. Todo lo contrario, creo que estamos más acostumbrados a reunirnos en una casa o en un restaurante, o sea en un lugar cerrado. Y supongo que esto es por la falta de seguridad de la ciudad. Se podría decir que técnicamente este parque no es un lugar totalmente abierto porque se paga para entrar y está delimitado por rejas. Sin embargo, es tan grande que da la sensación de estar en Buenos Aires o Madrid, donde la gente está acostumbrada a pasar tiempo en parques similares, pero no tiene que pagar para entrar ni estar pendiente de que le roben.