derechos y deberes en acción
Majo y yo habíamos participado en algunos voluntariados de UNIVAS, la Organización de voluntarios de la Universidad de Piura, ya que nos parece una actividad fundamental con la que se debe compartir el tiempo académico, sobre todo porque es una gran oportunidad de conocer a más estudiantes universitarios que piensan igual que tú y que buscan generar impacto positivo donando su tiempo y esfuerzo. Sin embargo, en un determinado ciclo nos dimos cuenta que las opciones de voluntariado que ofrecía UNIVAS ese semestre no coincidían con los tiempos libres que teníamos después de clase y al parecer no podíamos hacer ningún voluntariado ese ciclo. Buscando una solución nos dimos cuenta que el ciclo anterior habíamos realizado un voluntariado que se llama “Educando con el arte” qué consistía en hacer visitas a un hogar transitorio y desarrollar actividades manuales con los niños. Recordamos que el 90% de participantes de ese voluntariado eran nuestros amigos de promoción por lo que se nos ocurrió la idea de preguntar si es que podríamos continuar este voluntariado ya que al parecer teníamos quórum. Fuimos a preguntar si podíamos llevarlo a cabo, pero nos dijeron que cada proyecto que se realiza el ciclo era el que había ganado un concurso para ser financiado por un donante que facilitaba los materiales y los otros gastos como la movilidad para ir y regresar de la universidad y que el período de trabajo de ese voluntariado y había finalizado. Sin embargo, nos contaron que cada año se abre una nueva convocatoria y nos plantearon la posibilidad de poder participar en la siguiente convocatoria. Hasta ese momento ni Majo ni yo éramos conscientes de que teníamos la posibilidad de inventar un voluntariado, únicamente habíamos participado de las iniciativas de otros, pero en ese momento nos dimos cuenta que también podíamos hacer ser agentes de cambio desde dónde estábamos y que lo único que necesitábamos era tener una buena idea, organizar bien un plan y pensar cómo financiar nuestros gastos.
Entonces empezamos a cuestionarnos sobre el proyecto que podríamos presentar en la convocatoria. Siempre nos había gustado trabajar con niños así que se nos ocurrió hacer voluntariado que se relacionara con lo que aprendemos de nuestra carrera. Asimismo, creemos que lo fundamental para generar un cambio a largo plazo en la sociedad es la educación que se da en los primeros años de vida ya que es mucho más difícil cambiar y pensamiento de un adulto y es mucho más fácil que una persona que haya recibido formación entienda y sepa cómo reaccionar ante los problemas y situaciones que se le presente. De la misma forma, muchas personas no conocen su derechos ni deberes. Entonces, fijamos que nuestro objetivo sería brindar conocimiento sobre conceptos legales básicos y ayudar a solucionar problemas prácticos de la vida diaria a la par de enseñar a los niños sus derechos y deberes desde una perspectiva lúdica y dinámica para que aprendan a respetar y ser respetados.
Con esta idea en la cabeza conversamos Director de Estudios de Derecho y nos comentó que una alumna también tenía una idea similar recomendándonos que hablemos con ella para formular un proyecto más completo. Untas nos dimos cuenta que, a diferencia de la sede de la Universidad en Piura, en Lima no existía ningún voluntariado particular de la Facultad Derecho así que nos pareció una excelente oportunidad presentar un proyecto que ayude a fortalecer la imagen de la Facultad y que permita a los alumnos desenvolverse en un ámbito social utilizando los conocimientos obtenidos a lo largo de la carrera.
Lo que siguió fue un proceso largo de hacer borradores, re formular, proponer nuevas ideas, buscar testimonios de voluntariados, pedir consejos y esperar a que procedan los trámites administrativos de la Universidad. Nos asignaron a un profesor que nos apoyó en pulir nuestras ideas y nos conectó con bastante gente que nos ayudó a perfilar nuestro proyecto. Siempre está muy atento a todas nuestras necesidades y muy dispuesto a ayudarnos con lo que solicitamos para seguir avanzando.
Desde la creación del voluntariado de Derechos y Deberes en Acción nos hemos reinventado y hemos realizado proyectos muy distintos entre sí pero siempre nos hemos enfocado en generar conocimiento sobre el Derecho a en poblaciones vulnerables. Se podría decir que no sólo creamos un proyecto concreto, sino que logramos sacar adelante una organización que propone diversos proyectos para ayudar a quien lo necesite según la circunstancia. Por ejemplo, uno de nuestro primero proyecto consistió en resolver dudas jurídicas de personas que habían estado en la cárcel o que no tenían donde vivir. Esto lo realizamos en colaboración con el voluntariado de la Facultad de Psicología de la Universidad de manera en que mientras ellos los ayudaban en el aspecto psicológico, nosotros tratábamos de resolver algunas cuestiones que pesaban enormemente estas personas que les habían hecho creer que la ley era una enemiga más que una amiga. También hemos trabajado en un centro de madres adolescentes con el fin de realizar charlas sobre temas de prácticos para las madres y actividades lúdicas para los niños para que aprendan que todo derecho conlleva un deber y viceversa. Por último, nos hemos adoptado a la circunstancia del Coronavirus decidiendo enfocarnos a la creación de material informativo a través de infografías y videos de contenido interesante sobre temas prácticos y teóricos. En conclusión, algo que parecía negativo a principio nos abrió los ojos sobre la posibilidad de crear un voluntariado siendo un simple estudiante de Derecho. Lo único que se necesita es perseverancia y tener la suerte de contar con el apoyo de personas abiertas escuchar tus ideas y apoyarte siempre.